Mariano Toledo vive en Chile pero nunca se fue de Buenos Aires. Más allá de extrañar, siempre estuvo conectado con la moda local. Hoy diseña para Perramus, la tradicional firma porteña.

Mariano Toledo adoptó una visión extendida de la moda. Atrás quedaron los días en que su nombre fue su marca y los días de Project Runway. Atrás quedaron la marquesina y la exposición. “La carrera del diseñador autor tiene mucho que ver con el ego, hay personajes que se pasan toda su vida sosteniendo algo que se supone es un proyecto comercial. Termina siendo un proyecto de egocentrismo”.

Hoy Mariano Toledo siente que la madurez tiene que ver con estar atrás, dirigir equipos de diseñadores, orientar propuestas y marcas hacia nuevos caminos. Ese fue su trabajo cuando hace 7 años partió a Chile y aprendió el otro lado de la moda. “Con mi trabajo en Dimensión Azul (la marca chilena) entendí la moda como se hace en el mundo.

Durante 5 años aprendí y disfruté de cuestiones comerciales, dejé de lado mi nombre propio y me volqué a dirigir diseñadores. Fue súper sanador porque empecé a trabajar en “nosotros”, a pensar en la marca y en sus necesidades. No estaba más esa especie de compromiso tácito con tu público que espera que vos hagas no sé qué”.

¿Te pesó que tu nombre fuera el de la marquesina?

No demasiado. Siempre lo tomé como un negocio, y el día que sentí que ese negocio era muy complejo en este país no dudé en suspenderlo. Acá ya no se podía construir la ropa. Entonces ante una propuesta del exterior súper interesante, sentí que era momento de tomar un respiro y hacerle frente a una nueva aventura. En mi caso se trató de soltar, no aferrarse a las cucardas.

¿Cómo fue esa partida?

Irme y dejar todo atrás al principio fue muy doloroso, pero después me di cuenta que no lo dejé. Uno no puede estar aferrado a algo que hizo en un determinado momento. No soy un revisionista, no haría muestras en museos para mostrar mis colecciones.

¿Quién es hoy Mariano Toledo?

Soy quien escribe una columna de moda en la revista Mujer, no soy un periodista de moda, pero hago ese trabajo. También sigo diseñando pero a través de equipos de diseño, coordino equipos y pienso la marca de un lado más global, imagen, comunicación, producto. Yo quiero hablar de mi presente que tiene los mismos valores aplicados a otros escenarios de participación en la moda.

 

“Diseñar para el éxito ya lo hice y me di cuenta que me quitaba juventud y frescura. Hoy no dejé mi carrera, estoy viendo qué otros caminos tiene. No soy solamente un diseñador autor, soy también un montón de otras facetas”

 

 

Mariano Toledo lidera un team de diseñadores que dan vida a New Generation, la línea que rejuvenece a Perramus, la etiqueta anciana argentina. “Es la posibilidad de colaborar con Perramus, la firma argentina por excelencia, que tiene 100 años, que marca y marcó un legado y una tradición en la moda de nuestro país.

Y porque le llegó el momento de mirar hacia el escenario de las tendencias y de un público nuevo. Esa es mi responsabilidad, es una división con ropa que tiene otros calces, otros talles, otras texturas y otro lenguaje”.

¿Qué queres hoy de la moda?

Quiero lenguajes más livianos, ropa más para la calle, ropa bella que la gente pueda usar fácilmente, que tenga buen precio. Siento que eso es la moda, que haga feliz al otro. Soy muy fan pero desde muchos ámbitos.

¿Cómo ves la moda de hoy?

Tiene ritmos más locos, especialmente afuera que hay muchas colecciones. Cada vez hay más shows y la prensa especializada critica la ausencia de los diseñadores y apuntan a los estilistas: las colecciones parecen no ser la decisión de un diseñador, son las decisiones estilísticas. Todo tiene un ritmo súper loco.

El “see now, buy now” que parece imperar hoy, ¿es una necesidad, una realidad o un producto de marketing?

Es una posibilidad más. Creo que si tenes una colección fabricada hay que venderla inmediatamente. No veo que sea ni mejor ni peor. Pero eso también implica grandes riesgos porque muchas compañías fabrican sus colecciones a partir de los pedidos. Apostar a eso previamente es un riesgo mayor.

¿La moda es un ir y venir sin fin de referencias pasadas usadas para el diseño actual?

No necesariamente. Creo que se pueden descubrir muy buenos lenguajes sin referenciar específicamente una época o un diseñador. Demna Gvasalia, en Vetements y Balenciaga, acaba de revolucionar la industria le guste a quien le guste. Él habla de la anti moda porque no cree en ella, y todo el mundo habla de él en este momento. Hace una moda cotidiana con prendas feas, poco sentadoras en gente diversa como un punk y un mendigo. Su visión de la moda es revolucionaria.

¿La identidad de la moda argentina es la copia?

En parte si y en parte no. Acá hay grandes creadores que son originales, después hay muchas marcas que copian. Para mí la copia no es un issue: quien quiera copiar que copie y quien no, que haga su trabajo. Hay mercado para todo, no los acusaría. Es una realidad más.

Las tendencias, ¿son el capricho de un diseñador?

Son el resultado de un montón de situaciones y jugadas comerciales de muchas empresas. Todos viven en un mundo que es bastante amplio pero a la vez es muy pequeño, son decisiones comerciales, no simplemente capricho estético. Las colaboraciones entre marcas mueven mucho el amperímetro de hacia donde va la tendencia.

 

Mariano Toledo, diseñador de moda

¿Con quien competís?

Primero conmigo, con mis prejuicios, con mi egocentrismo. Para Mariano Toledo la competencia siempre fue un gran motor, soy demasiado competitivo, desde el mejor lugar, honesto. Nunca quise que alguien haga mejor las cosas de lo que las podría haber hecho yo. Pagué por eso y me esfuerzo por ser el mejor en lo que hago.

¿Hay que intelectualizar la moda?

No demasiado, hacerlo es como un laberinto donde te das cuenta que te quedas solo. Tiene que tener un contenido mínimo pero no debe ser el único. Comme des Garçons es un extremo, un capricho solitario y muy bello, es la aventura solitaria de un artista. Quienes presentan ese tipo de colecciones no piensan en el cliente, es más una aventura intelectual.

¿Por dónde pasa el lujo en la moda hoy?

El lujo está tomando otro camino, es el lujo del no lujo. Es lo que ocurre con las carteras rayadas de Balenciaga, que son la copia de las bolsas de papel de arroz, pero cuando te acercas te das cuenta que son de un cuero finísimo con una confección inigualable. Es cuando la moda ofrece algo vulgar y cotidiano pero hecho lujosamente.

¿Cuál es la nueva elegancia?

Tiene que ver con la austeridad y una relación con lo cotidiano y lo deportivo, esa combinación es la nueva elegancia. Es lo que propone Nicolas Ghesquière en Louis Vuitton, donde no hay más vestidos largos. Las actrices caminan las red carpet con vestidos cortos y botines. También existe el extremo con Cate Blanchet vestida impecable por Givenchy. Otro gran representante del nuevo lujo es Haider Ackerman, austero y muy bien confeccionado.

Si tuvieras que elegir una firma internacional donde ir a trabajar, ¿cuál sería?

Pierre Cardin, una marca que está descabezada, ¡ya ni tienda tiene! Es muy loco que una marca que fue la revolución de la modernidad no exista. Sería una experiencia fabulosa.

¿Las riendas de qué etiqueta argentina te gustaría tomar?

Me gustaría ser el sucesor de Gino Bogani, es una etiqueta que no puede desaparecer. Si me llaman sería con gusto el director creativo de su casa. También Jorge Ibañez. Sería muy interesante ver como me adapto a esos adn.

¿La moda tiene que generar deseo?

Totalmente y todo el tiempo. Si lo logramos, los diseñadores encarnamos el deseo.

 

“El lujo va camino a parecer un poco más vulgar y un poco mas cotidiano, más callejero que se aprecia en la cercanía, en el tacto con los materiales exquisitos. El nuevo lujo se siente en el tacto”

 

Entrevista: Alejandro García | Fotos: Fabian Laghi

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