Luciana Garabello pinta con acuarelas y mueve las manos y los brazos todo el tiempo. Son como una coreografía andando. 

Sus compañeros de baile le dicen brazos locos, y no es casual que los movimientos sean parte de su adn.
Escenógrafa de formación y pintora de profesión, ésta pisciana, inquieta y soñadora, también baila. Las artes y los placeres forman parte de su vida. Afirma sin dudar

“soy partidaria de reírse de uno mismo. Hay que aprender a reírse de uno mismo. Está buenísimo permitirse el error constantemente”.

 

¿Quién es Luciana Garabello?

Me gusta definirme como una bailarina que pinta y una pintora que baila, porque no sabría decirte en mi vida qué empezó primero, qué instinto desarrollé antes. Tengo recuerdos de chica de estar con un lápiz o bailando.

Ocupación

Mi trabajo es artista, ahora full time. Estudié escenografía en la universidad de El Salvador y después, entre varias cosas que hice, trabajé en dirección de arte en España. Pero mi formación es escenógrafa.

Estuve mucho tiempo sin pintar, tuve un bloqueo de casi 15 años. Siempre pinté y dibujé. Mi hermano también es artista y en mi casa siempre fuimos muy estimulados. Pero un día, haciendo un taller con un artista, éste me dijo que tenía que dedicarme a otra cosa, y sólo me dedicaba a hacer líneas con un plumín y tinta china. Me terminó bloqueando”.

Trabajó de azafata en Aerolíneas Argentinas durante 8 años hasta que le agarró pánico volar. Entonces su amiga, la artista, Luna Paiva comenzó a armar encuentros entre artistas. “Eran encuentros libres, si querías hacer cerámica lo hacías, si querías dibujar, dibujabas y así. Mi hermano que también iba me dio y me insistió que tenía que volver a pintar. Entonces pintando piezas de cerámica me di cuenta que la pintora en mi estaba aún despierta. Me compré una cajita de acuarelas y nunca más pude dejar de pintar

¿Porqué la acuarela?

La acuarela es una técnica que mucha gente dice que es difícil y complicada. Para mí es el arte de aprender a aprovechar los accidentes. Eso que le ven de complicado es lo que quizás los asusta, porque la técnica es una sucesión de errores, son una sucesión de manchas que no podes borrar. Yo no borro nada. El agua se colorea y avanza hasta que se detiene y forma un continente. Ese es el arte de la acuarela. Y eso es justamente lo que me apasiona.

¿La música es muy importante en tu vida?

Muy importante. Soy pisciana, ultra soñadora, vivo en la luna de Valencia, y siempre tuve esa cosa del relato, de escuchar música e imaginarme una película, es importante para mi por eso. Me lleva de viaje. Va desde lo rítmico hasta las palabras, hay muchas canciones o palabras que me detonan una serie de algo que quiero pintar. Yo no trabajo copiando, las referencias no las tomo de afuera, es al revés. Si quiero pintar un cactus paso más tiempo mirándolo que buscando una foto para copiarlo o representándolo. Y creo que la música es eso, es la libertad de destrabar lo que uno tiene dentro.

Un cantante y una canción

Amo a David Bowie y la canción que me gusta mucho se llama Sunday. Y de Argentina, Federico Moura. Ahora estoy en un trip muy Moura

Una película

Vértigo, de Hitchcock, con Kim Novak y James Stewart. La vi por primera vez a los 10, me impactó en 360 grados, la música, lo visual. Es muy increíble.

Un pintor, un artista plástico que te gusta

Me gusta mucho Marcel Dzama, que también es director de arte y el creador de las tapas de los discos de una banda que me gusta mucho que se llama Arcade Fire. De los clásicos me gusta mucho Goya. Yo soy muy colgada, y me pasa que cada vez que miro un cuadro de él me meto. Es como un cachetazo.

Una ciudad

Creo que Buenos Aires. Últimamente pienso que está bueno también tratar de encontrar Buenos Aires, que es esa mezcla ecléctica de un montón de cosas. Es muy fácil decir que lo de afuera es mejor, o que afuera se está mejor. Y fíjate que hay tanta riqueza, tanto refinamiento en Latinoamérica, es algo que a mucha gente le cuesta ver. Y en paralelo por ser un crisol de razas estamos siempre con la mirada puesta afuera, el puerto nos queda siempre más cerca que la puerta de casa. Me gusta buscar la inspiración y el refinamiento más en lo autóctono que en lo de afuera, sin cuestionar lo lindo que también tiene lo extranjero.

¿Cómo es tu relación con la moda?

Los accesorios, para mi la moda son los accesorios. Creo que eso viene de mi formación, de la escenografía, de tener que contar un personaje. Yo cuando me visto pienso: hoy voy a contar este personaje. No analizo ni pienso si se usa tal cosa o se usa tal otra. Debo ser como una actriz frustrada. Los accesorios elevan la categoría de lo que llevas puesto y le ponen tu sello aunque vistas una remera blanca y un jean recto. Y el otro detalle que me viste es el labial colorado.

Me gusta la ropa, pero no soy fashionista de lo que se usa. Creo mi propio lo que se usa. Por ejemplo no uso tacos, no me siento identificada con ellos. Tengo cientos de zapatos, mi favoritos son los Repetto, que son de baile. Y los uso hasta para la noche. Con eso no quiero decir que rompo dress codes, al contrario, me gusta mucho reirme de eso”.

Luciana bailarina

Bailé de toda la vida, desde antes de tomar clases de danzas. Había una película que se llamaba Breakdance, la fui a ver al cine, yo quería ser una breakdancer. Cuando era chica estaba todo el día bailando. La danza es lo que me lleva de viaje, es la inspiración. Me enamoro de una canción y la tengo en repeat todo el día. Y bailar es hacer física la sensación de libertad, es el momento en el que yo me siento libre. El baile es una esencia mía. Tomé clases de zapateo americano, de clásico, etc. pero mas por una búsqueda personal, para tener herramientas para encontrar mi movimiento genuino, más como una expresión que como una meta. Desde el año pasado tomo clases de danzas contemporáneas con Federico Fontán, quien me abrió la cabeza con un hacha. Con su técnica me sacó miedos y me abrió el corazón. Para mi bailar es una elección de vida, hay gente que necesita hacer yoga, yo necesito bailar.

La danza y la pintura, ¿en qué punto se encuentran?

Se encuentran, estoy súper convencida. Y en mi caso lo hacen en las acuarelas donde el agua baila. Es como la música que no para, y la mancha, que no se detiene, son tus movimientos.

Pintora Luciana Garabello - acuarelas


Entrevista: Alejándro Garcia || Fotos: Tomás de Malmayne Duppa

Deje su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Últimas notas >>